INVESTIGACIÓN CEDIAL | Transformaciones del sujeto político colectivo contemporáneo

INFORME INVESTIGACION: CEDIAL-
Estudio Transformaciones del sujeto político colectivo
en la contemporaneidad: discursos, identificaciones y modos de acción. Año 2025

Por Beatriz Kennel – Adriana Fernandez Vecchi

El presente informe presenta resultados de la primera parte del estudio realizado por CEDIAL sobre las transformaciones del sujeto político colectivo en la contemporaneidad con militantes de organizaciones sociales, sindicales y de derechos humanos El objetivo general fue identificar percepciones acerca de los cambios en la constitución, las identificaciones y los modos de acción del sujeto político colectivo en distintos espacios organizativos. Del mismo participaron 45 personas, pertenecientes a organizaciones de derechos humanos, sindicatos docentes, movimientos territoriales y políticos, radios comunitarias, espacios de memoria y otras iniciativas colectivas afines.

ANALISIS DE DATOS E INTERPRETACIÓN DE RESULTADOS

Metodología utilizada

Para esta primera parte del estudio en el marco de un enfoque cuantitativo se propuso un estudio observacional, descriptivo, transversal, prospectivo y mixto en para el que se diseñó un cuestionario en línea de Google Forms compuesto por dos partes:
A. Un bloque de información socioacadémica (edad, nivel educativo, organización/colectivo actual, antigüedad de participación, lugar de participación).
B. Un conjunto de 10 ítems tipo Likert en el que se asignó puntaje 1 a la respuesta en la que estuviera totalmente en desacuerdo y un puntaje 5 a la respuesta que estuviera totalmente de acuerdo. Se seleccionaron las siguientes variables:
1. Identificación con colectivo/movimiento social.
2. Impacto de redes sociales en la identidad colectiva.
3. Cambios en las formas de militancia.
4. Nuevas formas de participación por fuera de partidos tradicionales.
5. Centralidad de emociones y vínculos afectivos.
6. Percepción del efecto fragmentador de las nuevas tecnologías.
7. Redefinición del “nosotros”.
8. Resolución de discusiones internas en espacios digitales.
9. Cambios en las causas que movilizan al colectivo.
10. Continuidad entre luchas históricas y actuales.
• Un ítem de respuesta abierta: “Comentarios sobre el tema”.

A. Resultados cuantitativos básicos

1. Edades: se registran entre 24 y 80 años, con una edad media de 61,4 años y mediana de 65 años.
• Distribución por rangos de edad:
o ≤ 30 años: 2 casos
o 31–45 años: 4 casos
o 46–60 años: 10 casos
o 61–75 años: 22 casos
o 75 años: 7 casos
Esta distribución indica un fuerte predominio de militantes mayores de 60 años, con trayectorias prolongadas en espacios organizativos.

2.- . Máximo nivel educativo alcanzado
Predominio de formación universitaria completa (51,1%). Más de la mitad de los participantes han finalizado estudios universitarios, lo que sugiere una base sólida de formación profesional. Este dato es consistente con poblaciones vinculadas al campo de la salud u otros ámbitos profesionales especializados.
🔹 Alta proporción con estudios de posgrado (31,1%). Un porcentaje significativo cuenta con formación de posgrado (especialización completa), lo que refuerza la idea de una muestra con alto nivel de profesionalización y desarrollo académico continuo.
🔹 Formación en curso (8,9%). Un grupo menor se encuentra cursando estudios universitarios, lo que puede interpretarse como una población en proceso de inserción o consolidación profesional.
🔹 Baja representación de niveles educativos medios o incompletos
Las categorías como secundario completo/incompleto, profesorado o niveles más altos como maestría/doctorado presentan porcentajes muy bajos o marginales. Esto sugiere una escasa heterogeneidad educativa y un fuerte sesgo hacia perfiles universitarios/profesionales.

3.-En cuanto a la pertenencia organizativa, se identifican al menos 33 colectivos distintos, entre ellos:
• Organizaciones de derechos humanos y sitios de memoria (APDH, H.I.J.O.S., DDHH Hospital Posadas, espacios y sitios de memoria).
• Sindicatos y organizaciones de trabajadores (SADOP, SUTEBA, MTE, CICOP, Unión de guardavidas).
• Agrupaciones y espacios políticos (La Cámpora, Patria Grande – América Libre, Peronismo, Principios y Valores).
• Centros comunitarios, radios, iglesias y espacios barriales.
Esta diversidad organizativa, combinada con el sesgo etario, configura una muestra de militancia históricamente consolidada, muy vinculada a los campos de derechos humanos, trabajo y educación.

4. Antigüedad de participación
La antigüedad de participación presenta una distribución heterogénea, con valores que oscilan entre participantes sin antigüedad y trayectorias prolongadas de más de 30 años. Si bien se observan algunos valores con mayor frecuencia, como 9 años (11,1%) y 20 años (8,9%), predomina una dispersión de respuestas con baja frecuencia individual. Asimismo, se registran respuestas no estandarizadas, lo que sugiere la necesidad de agrupar la variable en intervalos para facilitar su análisis e interpretación.

5.- Lugar de Participación
En relación con el lugar de participación, se observa una marcada concentración en el Área Metropolitana de Buenos Aires, con un 51,1% de participantes en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y un 31,1% en la Provincia de Buenos Aires. Las restantes jurisdicciones presentan una representación marginal. Esta distribución evidencia una baja diversidad territorial, lo cual debe considerarse al momento de interpretar y generalizar los resultados del estudio.

B. Resultados cualitativos: ejes discursivos

1. Me siento identificado/a con un colectivo o movimiento social.
En relación con el grado de identificación con colectivos o movimientos sociales, se observa una marcada tendencia hacia valores altos, con un 64,4% de los participantes ubicados en el nivel máximo de identificación y un 13,3% en el nivel 4. En conjunto, el 77,7% manifiesta una alta identificación, mientras que los niveles bajos son marginales (6,6%). Estos resultados evidencian una fuerte orientación hacia lo colectivo en la muestra analizada.

2. Las redes sociales fortalecen la identidad colectiva de nuestro grupo

A diferencia de la fuerte identificación con lo colectivo observada previamente, aquí aparece una relación más débil y problemática con las redes sociales como mediadoras de esa identidad. La percepción del rol de las redes sociales en el fortalecimiento de la identidad colectiva, se observa una distribución centrada en posiciones intermedias, con un 40% de respuestas en el nivel 3. Los niveles de acuerdo (22,3%) resultan inferiores a los de desacuerdo (37,8%), lo que evidencia una tendencia hacia posturas críticas o ambivalentes. Estos resultados sugieren que las redes sociales no son percibidas de manera unívoca como un factor fortalecedor de la identidad colectiva.

3. En los últimos años, las formas de militancia cambiaron significativamente
La muestra presenta una percepción ampliamente compartida de transformación en las formas de militancia, lo cual puede vincularse con cambios en los modos de organización, nuevas formas de participación (digitales, híbridas, flexibles) y transformaciones generacionales y contextuales. Por ello, la percepción sobre los cambios en las formas de militancia en los últimos años, se observa una tendencia clara hacia el acuerdo, con un 64,4% de los participantes ubicados en niveles altos (4 y 5), destacándose el nivel máximo con un 40%. Las posiciones intermedias alcanzan el 28,9%, mientras que el desacuerdo es marginal (6,6%). Estos resultados indican un amplio reconocimiento de transformaciones significativas en las modalidades de militancia.

4. Hoy existen nuevas maneras de participar políticamente fuera de los partidos tradicionales.

En relación con la percepción sobre la existencia de nuevas formas de participación política por fuera de los partidos tradicionales, se observa una tendencia clara hacia el acuerdo, con un 66,7% de los participantes ubicados en niveles altos (4 y 5). El nivel máximo de acuerdo alcanza el 37,8%, mientras que las posiciones intermedias representan el 26,7% y el desacuerdo es marginal (6,6%). Estos resultados evidencian un amplio reconocimiento de la diversificación de las formas de participación política en la actualidad. La muestra reconoce de manera consistente que la participación política trasciende los formatos tradicionales partidarios, lo cual puede vincularse con: la emergencia de colectivos, movimientos sociales y organizaciones territoriales, nuevas formas de acción política (asambleas, redes, activismo digital, etc.), la crisis o transformación de los partidos políticos tradicionales En resumen; no solo cambian las formas de militancia sino que además se diversifican los espacios de participación política

5. Las emociones y vínculos afectivos son parte central de la acción política.

Con respecto al rol de las emociones y los vínculos afectivos en la acción política, se observa una tendencia clara hacia el acuerdo, con un 66,7% de los participantes ubicados en niveles altos (4 y 5), destacándose el nivel máximo con un 40%. Las posiciones intermedias alcanzan el 22,2%, mientras que el desacuerdo representa el 11,1%. Estos resultados evidencian un amplio reconocimiento de la dimensión afectiva como componente central de la acción política.

6. Las nuevas tecnologías generan fragmentación dentro de los colectivos políticos.

El impacto de las nuevas tecnologías en la fragmentación de los colectivos políticos presenta un predominio de posiciones intermedias (42,2%), lo que indica percepciones ambivalentes. Los niveles de acuerdo (37,7%) superan a los de desacuerdo (20%), aunque sin configurar un consenso claro. Estos resultados sugieren que las tecnologías son percibidas de manera compleja, reconociéndose tanto su potencial fragmentador como la ausencia de una valoración unívoca.

7. La idea de ‘nosotros’ se redefine constantemente en mi grupo.

La percepción sobre la redefinición constante de la idea de “nosotros” en el grupo, muestra una distribución heterogénea, con predominio de posiciones intermedias (26,7%) y una marcada polarización en los extremos (24,4% tanto en el nivel 1 como en el 5). Los niveles de acuerdo (35,5%) y desacuerdo (37,7%) se presentan equilibrados, lo que evidencia la ausencia de consenso y sugiere diferentes percepciones en torno a la estabilidad o transformación de la identidad colectiva.
El “nosotros” colectivo no es una entidad fija, sino una construcción dinámica, disputada y heterogénea, que se sostiene en la identificación y los afectos, pero que se redefine en contextos de transformación política y mediática. La identidad colectiva existe y es fuerte ya que se sostiene en afectos y vínculos y se transforma en sus formas de militancia y participación.

8. Las discusiones internas se resuelven principalmente en espacios digitales.

La distribución muestra una tendencia clara hacia el desacuerdo, lo que indica que los espacios digitales no son percibidos como el ámbito principal de resolución de conflictos o debates internos. Los espacios digitales no ocupan un lugar central en la resolución de lo político interno del grupo. Esto implica que existe una persistencia de espacios presenciales, institucionales o territoriales con uma valoración de formas tradicionales de deliberación El rol de los espacios digitales en la resolución de discusiones internas observa una clara tendencia hacia el desacuerdo, con un 68,9% de los participantes ubicados en niveles bajos (1 y 2). Solo un 13,3% manifiesta acuerdo, mientras que el 17,8% adopta posiciones intermedias. Estos resultados indican que los espacios digitales no son percibidos como el ámbito principal para la resolución de debates o conflictos dentro del grupo. Podriamos decir que lo digital no reemplaza lo político, sino que se inscribe en una trama más compleja de producción de sentido y construcción colectiva.

9. Las causas que movilizan a mi colectivo han cambiado en los últimos años.

En relación con la percepción sobre los cambios en las causas que movilizan al colectivo, se observa una distribución centrada en posiciones intermedias (35,6%), con niveles de acuerdo (33,4%) y desacuerdo (31,1%) relativamente equilibrados. Estos resultados evidencian la ausencia de consenso y sugieren la coexistencia de percepciones de cambio y continuidad en torno a las motivaciones de la acción colectiva.

10. Percibo una continuidad entre las luchas históricas y las actuales.

Con respecto a la percepción de continuidad entre las luchas históricas y las actuales, se observa una tendencia clara hacia el acuerdo, con un 62,3% de los participantes ubicados en niveles altos (4 y 5), destacándose el nivel máximo con un 46,7%. Las posiciones intermedias representan el 15,6%, mientras que el desacuerdo alcanza el 22,2%. Estos resultados evidencian un reconocimiento mayoritario de continuidad histórica en las luchas del colectivo.

11.- Comentarios sobre el tema

El análisis de los comentarios abiertos permite identificar cinco ejes principales:

1. Identidad colectiva y pertenencia.
Se observa una fuerte identificación con los colectivos (“Es importante pertenecer a un grupo”) y una conciencia de la redefinición del “nosotros” y de los desplazamientos generacionales (“Creo que estoy fuera de rango para chequear estos cambios”).

2. Temporalidad de las luchas: continuidad y cambio.
Las luchas por derechos de trabajadores y por memoria, verdad y justicia son percibidas como históricamente continuas, al mismo tiempo que se reconoce que “la sociedad ha cambiado” y que “los mismos sujetos políticos han cambiado”.

3. Tecnologías, redes y organización.
Coexisten discursos que enfatizan la necesidad de adaptarse a las nuevas tecnologías (“es necesario adaptarse a las nuevas tecnologías”) con otros que subrayan la importancia del encuentro presencial y la formación de cuadros (“hay que volver a participaciones y debates de grupos reducidos”). Se señalan también dificultades para la escucha de las bases y la necesidad de una acción más orgánica en redes.

4. Dimensión afectiva de la política.
Aparecen afectos de resistencia y perseverancia (“Seguir resistiendo”, “No pasarán”, “Debemos estar unidos, el enemigo es poderoso”), junto con afectos de desilusión y desgaste (“Mucho descreimiento en la dirigencia”, “falta de propuestas concretas”).

5. Metadiscursos sobre el instrumento y el sujeto histórico.
Algunos participantes cuestionan el propio dispositivo (“Las preguntas son ambiguas”, “Las preguntas no entiendo definan un sujeto histórico”), lo que aporta indicios sobre los límites del formulario para capturar la complejidad de la experiencia militante.

Interpretación y discusión preliminar del estudio.

Los resultados permiten caracterizar al colectivo analizado como un grupo con alta densidad identitaria, fuerte anclaje histórico y dinámica de transformación selectiva, atravesado por tensiones en torno a las mediaciones tecnológicas y la redefinición interna. La discursividad recogida en el cuestionario puede leerse como huella de condiciones de producción específicas. Por un lado una generación de militantes socializados en la matriz de derechos humanos y sindicalismo post-dictadura. Por otro lado una coyuntura de reflujo organizativo, desilusión y fragmentación, donde persiste la apelación a resistir y sostener el “nosotros” histórico.
La centralidad del “nosotros”, las referencias al “enemigo poderoso” y la insistencia en la memoria histórica remiten a procesos de construcción hegemónica, donde el sujeto político colectivo se articula en torno a significantes como memoria, resistencia, derechos, trabajo, pueblo. En este sentido, el corpus sugiere que la transformación del sujeto político colectivo no implica tanto la desaparición del “nosotros” histórico, sino su reconfiguración en un escenario marcado por la digitalización, la desilusión con la dirigencia y la necesidad de nuevas formas organizativas. En sintesis, los resultados evidencian que la acción política en el colectivo analizado se caracteriza por una fuerte identificación y base afectiva, en un contexto de transformación de las formas de militancia y diversificación de los espacios de participación. Sin embargo, estas transformaciones no implican una centralidad de las mediaciones digitales, las cuales son percibidas de manera ambivalente y no constituyen el principal ámbito de resolución de la dinámica interna. Asimismo, la identidad colectiva aparece como un proceso en disputa, atravesado por tensiones entre cambio y continuidad, en el que persisten anclajes históricos que dotan de sentido a la acción política contemporánea.

Consideraciones metodológicas y proyecciones.

Debemos considerar el sesgo etario de la muestra (predominio de mayores de 60 años) invita a ampliar la investigación a militancias juveniles y activismos digitales, para contrastar generaciones en torno al sujeto colectivo. Los comentarios sobre la ambigüedad de las preguntas y la dificultad para definir el “sujeto histórico” indican la conveniencia de complementar el cuestionario con entrevistas en profundidad y grupos focales, que permitan desplegar mejor los sentidos en juego, que constituyen la segunda parte del estudio desde un enfoque cualitativo para un diseño fenomenológico a realizarse durante 2026.

HERMENÉUTICA CRÍTICA SOBRE LAS TRANSFORMACIONES DEL SUJETO POLÍTICO COLECTIVO DESDE LA ÉTICA DE ADELA CORTINA EN DIÁLOGO CON FOUCAULT Y FEIERSTEIN.

El informe elaborado por CEDIAL sobre las transformaciones del sujeto político colectivo en la contemporaneidad constituye un insumo empírico relevante para una lectura hermenéutica crítica que, situada en la ética de Adela Cortina, permite evaluar no sólo las descripciones ofrecidas, sino también las condiciones éticas, políticas y discursivas que configuran al sujeto político actual. La incorporación de los aportes de Michel Foucault y Daniel Feierstein posibilita comprender estas transformaciones como procesos de subjetivación atravesados por relaciones de poder, memorias sociales y mediaciones simbólicas.
El análisis del sujeto político no puede reducirse a su forma organizativa o a sus prácticas, sino que debe considerar su capacidad de constituirse como comunidad moral. En este sentido, el informe no sólo describe cambios en la militancia, sino que permite interrogar el estado actual del “nosotros” como categoría ética y política, particularmente en un contexto atravesado por la fragmentación, la mediatización tecnológica y el desgaste subjetivo.
El sujeto político actual: persistencia, envejecimiento y límites del “nosotros”
Uno de los rasgos más significativos del informe es el fuerte predominio de militantes mayores de 60 años, con trayectorias vinculadas a organizaciones de derechos humanos, sindicatos y espacios políticos tradicionales. Este dato permite interpretar que el sujeto político actual se encuentra anclado en una matriz histórica específica, configurada en gran medida en el período postdictatorial.
Desde la ética de Cortina, la legitimidad del sujeto político depende de su capacidad de inclusión y de reconocimiento recíproco. En este sentido, la ciudadanía implica la incorporación de todos los afectados como interlocutores válidos en el espacio público (cfr. Cortina, 1997). Sin embargo, el sesgo etario observado sugiere una dificultad en la renovación generacional del “nosotros”, lo cual puede limitar su apertura hacia nuevas formas de participación.
La redefinición del “nosotros” mencionada por los participantes refleja una ambivalencia entre continuidad e innovación. Esta tensión puede ser interpretada, desde Foucault, como un efecto de los regímenes de verdad que estructuran la experiencia política, en tanto el sujeto es producido por prácticas y relaciones de poder que delimitan lo pensable y lo decible (cfr. Foucault, 1975).
Asimismo, desde Feierstein, la persistencia del “nosotros” puede leerse como una respuesta a procesos de desarticulación social derivados de experiencias de violencia histórica. La centralidad de la memoria en la militancia remite a intentos de reconstrucción del lazo social frente a prácticas de aniquilamiento (cfr. Feierstein, 2007).
Tecnologías digitales y reconfiguración del sujeto político
El informe señala una tensión en torno al impacto de las tecnologías digitales en la identidad colectiva. La coexistencia de posturas que promueven la virtualidad y otras que sostienen la presencialidad expresa una transición en curso. Desde la perspectiva foucaultiana, estas tecnologías pueden comprenderse como dispositivos de producción de subjetividad. La fragmentación observada puede interpretarse como efecto de formas contemporáneas de gubernamentalidad que operan mediante la individualización y la regulación de conductas (cfr. Foucault, 2004).
Esta situación plantea un problema ético vinculado a la calidad del diálogo público. La democracia requiere una comunicación orientada al entendimiento y no meramente al intercambio de opiniones (cfr. Cortina, 2007). En este sentido, las dificultades para sostener debates en entornos digitales evidencian límites para la deliberación democrática.
Dimensión afectiva y desgaste del sujeto político
El informe destaca la centralidad de las emociones en la vida política, evidenciando tanto afectos de resistencia como de desilusión.
Desde la ética de la razón cordial, los sentimientos son indispensables para la vida moral, pero deben articularse con razones compartibles que orienten la acción (Cortina, 2010). En el informe, los afectos de compromiso coexisten con el descreimiento en la dirigencia, lo que evidencia una tensión entre motivación afectiva y debilidad normativa.
Desde Foucault, el desgaste subjetivo puede interpretarse como un efecto de las transformaciones en las formas de poder, donde los sujetos deben autogestionar su participación en contextos de incertidumbre.
Por su parte, Feierstein señala que las experiencias de violencia estructural dejan huellas persistentes en las subjetividades, afectando la confianza y la capacidad de acción colectiva (Feierstein, 2007). De este modo, el sujeto político actual aparece atravesado por una memoria de lucha, pero también por dificultades para proyectarse hacia el futuro.
Continuidad de las luchas y límites de la memoria
El informe subraya la continuidad entre luchas históricas y actuales, especialmente en torno a los derechos humanos.
Desde Cortina, la memoria es fundamental, pero no puede clausurar la apertura al futuro. La ética pública requiere articular memoria y proyección (Cortina, 2009). En este sentido, una excesiva centralidad de lo histórico puede limitar la incorporación de nuevas agendas.
Desde Foucault, toda memoria implica una selección que configura un régimen de verdad, delimitando qué experiencias adquieren visibilidad.
Feierstein plantea que, en contextos postgenocidas, la memoria cumple una función reparatoria, pero debe articularse con nuevas formas organizativas que respondan a los desafíos contemporáneos (Feierstein, 2007).

Reflexividad metodológica y límites del instrumento.

Los cuestionamientos al cuestionario evidencian tensiones entre la complejidad del fenómeno y las herramientas de investigación. Desde Foucault, el instrumento puede entenderse como parte de un dispositivo de saber-poder que produce determinados conocimientos (Foucault, 1975). Las dificultades para definir el “sujeto histórico” indican que el concepto está en disputa. Desde Cortina, esto implica una exigencia ética de reflexividad, reconociendo a los participantes como interlocutores válidos en la producción de conocimiento.

Consideraciones finales.

El informe de CEDIAL permite identificar un sujeto político colectivo en proceso de reconfiguración, caracterizado por la coexistencia de continuidad histórica y transformaciones. Se trata de un sujeto anclado en tradiciones de derechos humanos y sindicalismo, pero tensionado por fragmentación, mediatización tecnológica y desgaste subjetivo.
La articulación entre Cortina, Foucault y Feierstein permite comprender que estas transformaciones implican cambios en las formas de subjetivación, en los regímenes de verdad y en las condiciones éticas de la acción colectiva. El desafío central radica en ampliar el “nosotros”, incorporar nuevas generaciones y fortalecer espacios deliberativos.
Se trata, en última instancia, de avanzar hacia una comunidad política que se reconozca como un espacio de interlocución orientado a la construcción de lo justo.

Bibliografía Consultada
-Cortina, A. (1997). Ciudadanos del mundo: Hacia una teoría de la ciudadanía. Alianza.
-Cortina, A. (2001). Alianza y contrato: Política, ética y religión. Trotta.
-Cortina, A. (2007). Ética de la razón cordial: Educar en la ciudadanía en el siglo XXI. Nobel.
-Cortina, A. (2009). Ética aplicada y democracia radical. Tecnos.
-Cortina, A. (2010). Justicia cordial. Trotta.
-Feierstein, D. (2007). El genocidio como práctica social: Entre el nazismo y la experiencia argentina. Fondo de Cultura Económica.
-Foucault, M. (1975). Vigilar y castigar: Nacimiento de la prisión. Siglo XXI.
-Foucault, M. (2004). Seguridad, territorio, población. Fondo de Cultura Económica.

-Para la elaboración del presente trabajo se utilizó la herramienta de inteligencia artificial ChatGPT (OpenAI) como apoyo en la redacción, sistematización y análisis preliminar de los datos. Los contenidos generados fueron revisados, validados y ajustados críticamente por los autores.
OpenAI. (2026). ChatGPT (versión GPT-5.3) [Modelo de lenguaje]. https://chat.openai.com/

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