CEDIAL – Educación | Raíz educativa de la “grieta”. Subjetividades y proyecto político

educacion_publica_01Por Marta Martinángelo.
“Detrás de lo que vemos
Hay otra verdad
Abrí las ventanas
Empieza a mirar”
(Cortina musical del programa Radial Detrás de lo que vemos.)

Para comprender el relato es necesario advertir que el escenario que motiva este artículo se ubica en el mediodía del 6 de marzo de 2017 en el barrio de San Nicolás situado entre Balvanera y Montserrat. Las escuelas públicas-públicas y públicas privadas se entremezclan en esa zona. Hasta aquí nada nuevo qué pensar; salvo que el día en cuestión sólo se veían circular por las calles del barrio hermosos niños/ jóvenes con vistosos uniformes que indicaban su pertenencia a alguna de las instituciones privadas de la zona ya sean laicas o religiosas ambas pertenecen a la educación privada.
Se consideran públicas por compartir lineamientos y algunos contenidos básicos y privadas por responder al imaginario de cada escuela de referencia; luego son establecimientos educativos que imparten educación “pública privada” (dispensen la tautología)
Por ahora sólo señalaremos una cuestión: la comunidad de la educación pública-pública el día 7/03 (también el 22/03) estaba en otro lado; los pobladores que habitan los territorios de la educación pública estatal que no es privada estaban en la calle manifestándose en defensa de la propuesta que debe contener a todo el país y su problemática: políticas, socio-económicas y culturales. Un modelo político pedagógico que supera ampliamente los límites de los objetivos de “formación ciudadana de los contenidos comunes” de una escuela privada que, en amplia mayoría, ofrece a la comunidad la seguridad asistencia sin paros; donde la solidaridad se limita a ayudar a los inundados u otro grupo en desgracia pero la lucha por la soberanía, la dignidad, de nuestro país es preferentemente silenciado. La excelencia como valor está centrada en el rendimiento académico, la asistencia (de los docentes sobre todo) el pago de la cuota.
El lícito pensar, en la medida en que la misma se nutre de la subjetividad, qué grado de incidencia tiene “esta diferencia de modalidad educativa” en el fenómeno de la grieta social.
La conciencia social se va construyendo sobre un imaginario que contiene supuestos acerca de un mundo percibido objetivado en la praxis y pone en tensión las subjetividades que se expresan en diferentes gustos, motivaciones y acciones. En el tema que nos ocupa uno de los aspectos a tener en cuenta sería: aquellas /los que perciben el esfuerzo individual como vía de progreso y ascenso social, valor propio de la cultura eurocéntrica (A Poratti) y las/los que se consideran parte de un proyecto más amplio y profundo en la defensa de intereses sociales, legales, económicos y perciben la educación como una herramienta necesaria para construir un país soberano y equitativo. Aquellos que ejercen su profesión e investigan para mejorar la vida o aquellos que consideran sólo su interés particular.
Preguntas:
*¿Qué destino aguarda a una sociedad fragmentada? ¿Qué tipo de organización política la caracteriza? ¿Qué valores marcan la sobrevivencia?
*¿Qué principios deben nutrir la formación de la conciencia social para cuidar, resguardar y enriquecer los valores de soberanía y libertad de nuestra patria?
Desde 1810 nos hemos propuesto forjar un país independiente inclusivo que asegure la libertad de todos aquellos “que la habiten” en función del bien común según reza el Preámbulo de nuestra Constitución, el documento base instituido que da razón de nuestra existencia como república.
¿Las políticas de Estado, garantizan un sistema eficaz y eficiente de educación pública-pública que promueva y gestione la formación de ciudadanos reflexivos, comprometidos en la misión de trabajar por un país donde el respeto al soberano y el cuidado de los intereses de nuestra Nación sea su finalidad?
¿Por lo contrario cabe pensar que, en el imaginario educativo, el proceso de independencia y soberanía está consolidado y que es una construcción histórico-política que nunca se quebrará y por tanto no cambiará?
¿Tenemos una educación que, trabaje, profundice y actualice las problemáticas sobre el cuidado de nuestra soberanía? ¿Una educación que parta del conocimiento de nuestras riquezas, de nuestras debilidades y el peligro que significa que existan intereses que deseen arrebatarlas a través de mecanismos como el endeudamiento, las multinacionales, los cipayos?
Lo social como institución imaginaria
Para intentar precisar la problemática se acude a Castoriadis , pensador turco, quién después de pasar además de guerras, revoluciones se ocupó de reflexionar acerca de la relación entre “democracia” y “pedagogía”; preocupado por el estado de la calidad de la democracia entendida como la resultante de la capacidad de los ciudadanos para pensar su praxis. La praxis expresa los valores, intereses que conforman nuestra subjetividad. Los siguientes enunciados a modo de ejemplo:
*Tomar tiempo para participar activamente en las problemáticas sociales versus a la escuela se va a estudiar, aunque no se aclare qué ni para qué con precisión;
*los centros de estudiantes como ámbitos de reflexión y participación versus los centros de estudiantes como actividades ajenas al estudio porque “a la escuela se va a estudiar”.
Reflexionemos acerca de los supuestos que encierra la afirmación “a la escuela se va a estudiar”. Algunas cuestiones: Qué estudiamos, para qué o por qué debemos hacerlo. Si bien hay otros interrogantes, este trabajo se centra en este tema para profundizar una ruta que permita reflexionar acerca de los supuestos que avalan dicha afirmación y su relación con la conformación de “la grieta” desde el escenario histórico-político. El fenómeno de “la grieta” se define como un proceso que implica la construcción de significantes y significados comprometidos en el proceso de construcción de la/las subjetividades en este caso enfrentadas.
*¿Qué significados expresan las subjetividades respecto de la palabra soberanía e integración y qué incidencia tienen en la toma de decisiones (praxis) de los integrantes de este territorio?
*La soberanía ¿es algo dado? o ¿la soberanía es algo que se construye? ¿Qué espacio en la toma de decisiones ocupa este valor?
*¿Adherimos todos los pobladores de este territorio a un proyecto de país soberano?
*¿En qué medida la educación prepara a los pobladores para reflexionar acerca de los fenómenos sociales? ¿Cómo construye ese relato? ¿Lo interpreta a partir de una historia pasada con hechos concluyentes que cierran el proceso? ¿O lo plantea como un proceso histórico político abierto que nutre permanentemente un proyecto de liberación y soberanía?
*Los centros de estudiantes son actividades ajenas al estudio porque “a la escuela se va a estudiar” o son ámbitos de reflexión y participación.
Es legal pensar que según el criterio que se adopte la población evaluará los fenómenos sociales con diferentes criterios.
Castoriadis sostiene “la importancia de la dimensión pedagógica del proyecto educativo en un país democrático que busca desarrollar soberanía”; de lo que se infiere que es muy peligroso cosificar los logros históricos y suponer que son eternos. Plantea la necesidad de una reforma radical de la educación a fin de lograr una educación autónoma que promueva la interrogación y la reflexión constante sobre el cuidado del espacio de lo público que no debe estar ausente de la propuesta.
Esto significa comprender la necesidad de percibir la política como un elemento activo de nuestra cotidianeidad, El destino de nuestro país está ligado al grado de participación y conciencia social de nuestros ciudadanos.
La democracia en si es una palabra cuyo significado varía de acuerdo a quienes la ejecutan y de aquellos que participan. No es lo mismo la democracia en China que en este lugar del continente americano. Cada sociedad instituye las reglas de acuerdo a su propio devenir histórico.
En síntesis: las políticas de estado incluyen la propuesta educativa como una herramienta potente del “Aparato Ideológico” (Althusser ). La educación pública es un recurso potente en la formación de la conciencia social en nuestros ciudadanos; sea para formar seres disciplinados o ciudadanos reflexivos e informados, formar /se para participar y mejorar el proyecto de país, enriquecerlo, si este es el sistema en el que deseamos vivir y seguir siendo argentinos,
La subjetividad y la conciencia social
¿Qué subjetividad nutre la conciencia social de los argentinos? ¿Qué lugar ocupa en la “formación” el nosotros- el otro y cómo se significan y valoran ambos términos?
Castoriadis plantea el problema y nos provee de elementos para pensar nuestra problemática cuya característica es el pensamiento colonizado que atraviesa la conciencia social (A. Poratti).
La democracia es una construcción, que se expresa a través de Instituciones, entendidas como garantes del conjunto de valores, intereses comunes, con los que se organiza una sociedad determinada. Lo institucional se expresa a través de dos instancias lo instituido entendido como la norma que regula el funcionamiento de la Institución; la misma en este plano es conservadora, estática. Lo instituyente que hace a la dinámica de la institución y a la forma en cómo los actores organizan e implementan la forma de hacer que se concreta en el plano instituyente. La tensión entre lo instituido y lo instituyente es expresada por la praxis. Es un proceso dinámico y flexible sujeto a la forma de hacer-ser –ejercer el poder que hace al imaginario de cada institución, en este lugar nos referimos a la Educación.
Lo instituyente es la modalidad en que se ejercen el poder, sobrepasa la norma, es atravesado por la forma de percibir y valorar y el compromiso en la acción (que debe entenderse como praxis).
La unión de una sociedad es el imaginario donde cada individuo es un elemento que se mantiene unido al resto que Oslak – denominó “cemento ideológico” y Castoriadis “magma de significaciones”
La grieta obliga a plantearse si el cemento no está debilitado y el magma de significaciones no está siendo vaciado de significación.
Deberíamos analizar la praxis como punto de partida y sus significantes. Por el momento este punto será retomado más adelante, pues excede la presentación de este trabajo, aportar datos cuali- cuantitativos que permitan valorar qué elementos nutren nuestro imaginario social- nuestro cemento ideológico y el grado de coherencia con la praxis.
Conclusión
Solo los proponemos plantear el valor de la educación como herramienta formadora de conciencia social en tanto motorice y asegure la adhesión y participación de los ciudadanos a las instituciones. Esta adhesión y participación se concreta en la praxis como resultante de la subjetividad e imaginario social que expresa la forma de percibir/se, valorar/se que define la toma de decisiones de los individuos de este país del cual todos podemos considerarnos “fragmentos ambulantes”.
En la medida en que el magma y/o cemento ideológico deja de ser compartido por el imaginario social se manifiesta el fenómeno de la grieta que expresa la tensión entre dos modelos que desde nuestra constitución como nación se vienen manifestando, una búsqueda de identidad propia que nos integre y nos ayude a empeñar nuestra participación en mejorar nuestra sociedad o buscar la aprobación en modelos externos que solo funcionan motorizados por un pensamiento y un sistema de valores ligados a valorar lo externo y denostar/ignorar lo propio que debe inscribirse en el fenómeno del eurocentrismo y/o pensamiento colonizado.
Hoy, 22 de marzo de 2017 la Marcha Federal reitera el espíritu de lucha de la educación argentina
CITAS
– Poratti A. (2009): “ANTIPROYECTO DE LA SUMISIÓN INCONDICIONADA AL NORTE IMPERIAL” en Proyecto Umbral. Bs As Ed Ciccus
– Castoriadis C. (2007):, El imaginario social y la institución en La institución imaginaria de la sociedad. Barcelona Ed. Tusquest
– Althusser L. (1974) :Sobre la ideología y el Estado. Ideología y Aparatos Ideológicos del estado. Ed. Centro Editor de América Latina
– Oslak O. (1985): La formación del Estado Argentino, Bs As Ed Belgrano.

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