Futuros posibles

Por Lic. Pablo Razdrokin

Sabemos que lo traumático, lo sintomático, lo no elaborado, insisten.
En el eterno ciclo de la repetición se busca tramitar aquello que no logro un cierre o un nivel de homeostasis que le permita al aparato psíquico tolerar niveles aceptables de frustración, ansiedad, dolor.Similar para con lo histórico, lo político y social.
El neoliberalismo, el capitalismo salvaje, al igual que el perverso, busca partenaire para armar su escena, su escenario.
Un ritual donde el perverso necesita de otro como conditio sine qua non, a modo sacrificial, para destrozar, humillar y anular en ese altar que forma parte de su escena. Esta es una matriz prácticamente invariable. Y en su repetición, no busca elaborar o cerrar nada, sino, más bien busca, como sabemos, destruir, angustiar, producir sufrimiento, es decir, someter. De allí obtiene este perverso su goce, de allí se nutre y obtiene fundamento su ser.
Se dice que los neuróticos corremos con desventaja en relación a la perversión, ya que esta, no titubea, no duda, ni tropieza. También se dice que, sobre todo, desde un punto de vista darwinista, que no aprender de la experiencia, es mortal, o en todo caso, condena a la extinción, podemos agregar, sobre todo en política.
Hace más de medio siglo, que Latinoamérica se enfrenta a la misma problemática que define su ser, su existencia, o mejor, su modo de ser del ser a modo Heideggeriano. Latinoamérica se enfrenta al problema que la paraliza, a aquello que le es profundamente traumático, aquello que no pudo ser logrado, es decir, su liberación.
A modo de la década del 70 queda plantead a la problemática latinoamericana en modo análogo a lo sintomático, es decir, la repetición de un intento fallido de lograr una homeostasis, ansiada, pero no lograda.
Medio siglo después de un espíritu de la época de emancipación e independencia, Latinoamérica continua en una parálisis en el desarrollo, la producción, y la dinámica de plasmar en ciencia, arte, tecnología su identidad en forma independiente y autónoma sin presiones, condicionamientos o limitaciones de orden político. Es decir, a Latinoamérica cual adolescente castigado y encerrado en su habitación, no se le permite crecer, crear, producir, desplegar libremente y al máximo su gran potencial y su fuerza productiva.
Se pretende imponer desde afuera, modos, recetas y sistemas provenientes de otro mundo, del primer mundo, que obedecen mas a políticas de neocolonialismo, depredación de recursos naturales, y administraciones dependientes a modo de títere que respondan a lineamientos de las grandes empresas que solo ven en el sur mano de obra barata y recursos naturales abundantes, acompañado de normas de regulación y controles del estado prácticamente inexistentes.
Hoy medio siglo después vemos que si bien, ellos, el norte, son inmunes al psicoanálisis, como dijo nuestro gran padre, aprendieron mucho de ingeniería social, y tiene su lógica. O acaso el psicoanálisis no es el reverso de la ingeniería social, en tanto el psicoanálisis busca poner en palabras el malestar, hacer cadena, salir de lo imaginario y lograr que el sujeto como tal emerja, a diferencia de la ingeniería social que busca lo diametralmente opuesto, amoldar al sujeto a un mundo imaginario sin fisuras, sin criticas, sin hiancia que permita emerger algo diferente al sujeto consumidor, al sujeto que compra, obedece, y es eslabón del discurso amo, un sujeto que es hablado por otro en un discurso del que jamás será protagonista.
Acá no se busca elaborar, ni sublimar, ni hacer algo con la angustia, más bien todo lo contrario, podría decirse que el neoliberalismo como neocolonialismo es la función inversa (matemática) del psicoanálisis.
Con la misma sutileza del perverso, que logra atrapar al sector que no cree que el pensamiento debe ser ante todo, crítico. Nada mejor para el neoliberalismo que silenciar la voces críticas, o no es que de la crítica, la preocupación, la conmoción, la necesidad urgente de despertar que el neurótico logra hacer algo con su padecer ¿no es esta, en definitiva, la ética del analista?
Un analista aliado con el síntoma sería tan poco analista como un político aliado con el neoliberalismo.
Es en el eje imaginario, en el imperio de la imagen, que el perverso busca seducir y atrapar a la víctima, como en el reino de la natura salvaje, esas trampas de colores y aromas que atraen y sentencian el fin de la presa.
Pretender dejar contento a todo el mundo, sonrisas, colores, aplausos, amoldar un discurso para intentar captar la mayor franja de los votantes, puliendo y rectificando asintóticamente el discurso hasta que llega a coincidir en forma y a veces hasta contenido con esa voz que nos somete.
Ya Heidegger nos recuerda que ser hablado por otro da cuenta de una alienación, de una pérdida de identidad, y es justamente, exactamente esa fisura por donde entra el perverso, esta fisura, esta grita que alimenta el perverso es la autopista que facilita, sin peaje, la entrada e instauración de un nuevo orden, que de nuevo no tiene nada.
Latinoamérica en bloque, en mayor o menor medida atraviesa ese camino real, conocido, transitado de progresivo endeudamiento, estatización de la deuda privada, en forma cíclica, pendular y periódica, empobrecimiento social, cultural, tecnológico y sobre todo perdida de su autonomía e independencia.
Queda claro que estos generosos ofrecimientos de rescate y salvación, por parte de instituciones como el FMI, tienen sus objetivos e intereses.
Antes Latinoamérica era víctima y sufría numerosos y periódicos golpes de estado, hoy, cíclicos procesos de endeudamiento, ayuda y salvatajes económicos como dos caras de una misma y única moneda.
Es decir de asumir y aceptar el rol de partenaire propuesto continuamente a toda la región por parte del FMI, tiene sus consecuencias, más endeudamiento, pobreza, exclusión, marginación, dependencia, empobrecimiento.
Hubo algunos intentos de liberarse, pero no se hizo esperar el chasquido del látigo, a modo de más préstamos del FMI, se ampliaron los apetitos perversos, estimulados por la vía libre, se apodero de recursos naturales, control financiero, y sobre todo control político. Es decir, asegurar y afianzar la escena, no vaya a ser que este partenaire en los movimientos pendulares de la historia se le ocurra emanciparse, nada de eso.
Es preciso, Quizás tener presente este momento histórico de inflexión que nos permitirá tener una referencia, saliendo de una posición melancólica, un punto guía para fijar objetivos, los de siempre, y retomar el rumbo, la realidad social, económica, cultural y espiritual, el alma de la región, requieren de una emancipación, de una liberación de estas cadenas. La independencia de la región, la manifestación libre de su identidad, esperan.
Espera el sentir Popular, y el deber de la clase política de deberse a su pueblo, el pueblo que los vota y pide ser representado.
Queda claro que repetir reproduce lo sintomático, el discurso a modo del S1 como significante Amo, el discurso del poder, no será repitiendo y menos reproduciendo, siendo hablados, que emergerá la palabra propia. Partenaires, esclavos, hablados, repetidores, votantes de una gama de opciones que hacen más o menos incomodas las cadenas. Quizás un futuro posible sea salir de esta encrucijada a modo Wittgensteiniano es decir, eligiendo una opción diferente a las propuestas por el amo, adelantarse, reducir asintóticamente y muy significativamente esa dependencia con políticas regionales en bloque tendiendo al bien común a diferencia de los fallidos alca y Mercosur que no lograron salir indemnes de las presiones que confabularon en su despliegue e identidad en forma justa y equitativa para todas las partes, políticas sociales, obra pública, control y reducción de la especulación financiera, reducción de la depredación salvaje de los recursos naturales y destrucción del medio ambiente, reducción de la riqueza de unos pocos a costa de la miseria y el empobrecimiento de la mayor parte del pueblo.
Salir de la escena perversa requiere un nivel de comprensión y de abstracción no menor. Un metaplano. Una calidad política y humana ética y moral en relación al pueblo, a los votantes, a los ciudadanos.
El rumbo fijo marcado, sin dudarlo en el pueblo, en los débiles en los desprotegidos.
Es por eso que nuestros queridos líderes populares habitan en el alma del pueblo, y son imborrables e indestructibles.
Y es a ellos que se debe recurrir, a modo Junguiano, mas que desde la imagen, desde el arquetipo, apelando al espíritu del pueblo, para lograr recuperar ese pool de significantes que convocan, encienden, movilizan y que hoy parecen perdidos, oprimidos, mancillados, distantes, casi olvidados.
Volver al espíritu del pueblo, el zeitgeist no es ni debería ser, además de una inteligente estrategia comunicacional, otra cosa que recuperar una dirección y un ideal, un conjunto de valores de la mejor época de nuestra querida identidad latinoamericana.
Reconstruir una región independiente con el potencial de convertirse en un bloque económico político y social autónomo y definido con una identidad propia, requiere de inteligencia y también de fuerza. Cantidad y calidad.
Decisión, coraje, convicción, compromiso y el corazón puesto en el pueblo. Es decir, integridad.
Siempre el espíritu de cuerpo fue condición de supervivencia del grupo, con eso no alcanza; el medio es tan complejo, organizado y profundamente perverso, que nos obliga a poner a los valores por encima. La identidad, la integridad, las metas claras, la posición ética.
Hasta que no podamos discernir, elaborar y asimilar que la simbolización define por sobre lo imaginario, a nivel grupo, va a ser muy difícil salir de la escena de este otro que alimenta todos y cada uno de los puntos que nos llevan al fracaso, a repetir a quedar pegados en su red.
El juego perverso en el que estamos hoy inmersos, dicta sus reglas, y quienes vemos a un sector bailar como un oso amaestrado de circo, sentimos pena, frustración, rabia, impotencia, una profunda sensación de injusticia. Otro sector ni baila ni rompe sus cadenas, otro sector obedece, otro agradece, otro denuncia, se queja, pero todo el país hoy es el partenaire del FMI.
Futuros posibles hay muchos, depende de nosotros en forma individual creando y transmitiendo consciencia y en forma colectiva agrupándonos y compartiendo ideas, que podrá delimitarse un horizonte posible, aquel más natural, que permita el despliegue de lo que le es natural a la región, es decir su pleno desarrollo y emancipación con políticas sociales y económicas con el objetivo de generar progreso y crecimiento dentro de la región, no afuera.
Por ello, hoy más que nunca cada cual desde su lugar ayudara, a acercarnos más a este futuro posible, soñado por todos quienes nos sentimos latinoamericanos y sufrimos con sus dolores y soñamos con sus horizontes, cada cual podrá mediante las ideas y la discusión construir, simbolizar, poner en palabras, allí donde no las hay, avanzar sobre lo real desplegando un entramado simbólico, co construir más justicia y equidad.
Sin justicia no hay democracia.
Sin justicia no hay identidad.
Sin justicia no hay futuro posible.
Porque es precisamente de lo que el perverso, nos quiere privar.

Lic. Pablo Razdrokin
Psicólogo
Mar del Plata 27/02/2021

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *