Sobre modificaciones a la Ley de Salud Mental.

Por Beatriz Kennel

Desde el CEDIAL queremos dar difusión a este análisis comparativo elaborado por la Asociación Argentina de Salud Mental (AASM – miembro con derecho a voto de la World Federation for Mental Health-) sobre el proyecto de modificación de la Ley Nacional de Salud Mental. El documento que compartimos no es solamente una comparación técnica entre textos legales. Es, sobre todo, una herramienta de reflexión institucional, sanitaria y ética sobre el rumbo que puede tomar la salud mental en la Argentina, ya que detrás de cada artículo que se modifica, se sostiene o se elimina, existen consecuencias concretas para pacientes, familias, trabajadores de la salud y comunidades enteras.
El cuadro analiza en detalle cómo impactan los cambios propuestos en ejes centrales de la ley vigente: el enfoque de derechos humanos, la perspectiva interdisciplinaria, la atención comunitaria, las condiciones de internación, el rol del Estado, la participación de usuarios y familiares, y la organización del sistema de cuidados. Del estudio surgen preocupaciones relevantes.  Entre ellas, la sustitución de conceptos amplios como “padecimiento mental” por nociones más restrictivas vinculadas al “trastorno o diagnóstico”; la eliminación de dispositivos comunitarios garantizados por ley; el debilitamiento del hospital general como eje de internación; mayores barreras burocráticas para internaciones urgentes; la transferencia de responsabilidades hacia las familias; y la reducción de funciones y representatividad del Órgano de Revisión. También se advierte una disminución del compromiso explícito del Estado Nacional en materia de financiamiento y cooperación con las provincias, aspecto decisivo para que cualquier política pública pueda implementarse de manera real y equitativa en todo el país.
La Asociación Argentina de Salud Mental acerca este trabajo con responsabilidad y vocación de diálogo, no desde una lógica partidaria, sino desde la experiencia acumulada de quienes conocen diariamente las necesidades del sistema, las dificultades de acceso, la realidad de los equipos de salud y, fundamentalmente, el sufrimiento de las personas que requieren atención. Entendemos que toda ley puede mejorarse y que toda norma merece ser debatida. Pero cualquier reforma debe ampliar derechos, fortalecer capacidades institucionales, mejorar la accesibilidad y sostener una mirada humana e integral de la salud mental. Es por lo que este análisis invita a un debate serio, informado y plural donde la urgencia política no reemplace la evidencia técnica, y donde ninguna modificación haga retroceder los avances alcanzados. Los invitamos entonces a recorrer este cuadro comparativo con profundidad, con responsabilidad y con la convicción de que discutir salud mental es discutir dignidad, ciudadanía y futuro.

(Ver Acá)

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