PENSAR UNA SEÑAL | Vivir en democracia: educar un nuevo sentido común

Por Adriana Fernández Vecchi

Tantas emociones encontradas. Mientras festejábamos la liberación de Lula da Silva se oscureció con el Golpe a Evo Morales.
Entendemos que el valor de la democracia es la garantía de la soberanía de los pueblos. Aquellos acontecimientos que violen ese derecho son delictivos. La iniquidad asechó durante mucho tiempo y estaba esperando en algún rincón para instalar lo antidemocrático y arrasar con los derechos constitucionales. Es necesario con vistas a nuestro futuro histórico que se atienda fundamentalmente a tres cuestiones que garantizan lo democrático.
-Primero la equidad social. Esto supone una participación ciudadana de bienestar
-Segundo trabajar en un cambio cultural. Un gobierno dador de derechos parece que no basta frente a la meritocracia y la obsesiva conspiración mediática que promueve el individualismo a ultranza. Un gobierno puede cambiar, pero la cultura de la población no lo hace con los votos. Habrá que prever una sostenida educación en los valores de solidaridad y sentido de soberanía para que la historia cíclica pueda realizarse con mayores posibilidades para la consolidación del campo nacional y popular.
-Tercero la democratización de las fuerzas militares y policiales para que como en el principio de nuestra independencia las fuerzas se comprometan con la soberanía.
Las libertades son conflictivas porque es necesaria la educación para una liberación de la conciencia, nuevas formas del sentido común, para desechar aquello que se ha impregnado durante tantos años de neoliberalismo y sectarismo e individualismo. El valor de la cosa pública se diluye frente a las clases medias donde su eje es la posesión y la concreción de los intereses privados. Se suma la aspiración individualista burguesa, a la lujuria y al ascenso de clase. Esta trama social tiene un movimiento pendular entre las elecciones a gobernantes populistas, cuando lo económico es contrapuesto a sus intereses y la ideología de su propio posicionamiento. Es el hombre mediocre donde “La hipocresía es el arte de amordazar la dignidad.” …” son audaces en la traición y tímidos en la lealtad”. (José ingenieros El hombre mediocre. p. 72) No soportan ideales. Como dice José ingenieros (1963): “Cuando las miserias morales asolan a un país, culpa es de todos los que por falta de cultura y de ideal no han sabido amarlo como patria: de todos los que vivieron de ella sin trabajar para ella.”
Por otro lado, se suma como dice Dussel los movimientos sectarios evangelistas que son fundamentalistas de derecha, que en nombre de la cruz reprime y mata a los sectores indígenas y populares. Se instaura un colonialismo como en la conquista de americana. Pero, por otro lado, los discursos evangelistas predican la protección a los más vulnerables y se recrean nuevas subjetividades que esperan salvación subyugados por los fundamentalismos de la derecha cristiana.
Un vaivén entre el progresismo que propone la redención para ser dignos y la soberanía de los pueblos y el predicamento de pastores que llaman a la austeridad del neoliberalismo, tipo antiguo calvinismo que agradece ser premiado por sus esfuerzos individuales.
Ahora bien, se generan nichos de autoritarismos violentos golpistas en América Latina. Los pueblos reaccionan. Les queda la calle, en los últimos acontecimientos vemos un despliegue de resistencias y luchas. ¿Qué esperar? El pueblo boliviano ha bajado a recobrar lo suyo. Los chilenos han estallado y no quieren volver atrás. Otros lugares de América Latina también tienen sus reacciones.
Rita Segato, advierte sobre el crimen organizado como una forma de conspiración para una verdadera democracia, ella lo denomina “esfera paraestatal de control de la vida”. Y también previene sobre los fundamentalistas evangélicos diferenciándolos de los cristianos católicos, pues los primeros son los sectores que han destruido Medio Oriente. Estos dos caminos son los que ingresan en la región, conspirando contra las formas democráticas
Nosotros…. Por construir una nueva esperanza debemos tener en cuenta estas nuevas subjetividades y estos nuevos planes “tipos cóndor”. Estar precavidos con lo que se ha dado a llamar Lawfare, por un lado y por otro, con el nuevo sentido producido por los fundamentalistas evangelistas. Además, debemos remediar, una cultura de las fuerzas policiales y militares que no han sido democratizadas y una educación de un sector social cuya identidad es consumista burguesa individualista.
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¿Cómo se juegan los derechos? ¿Cómo se desatan los conflictos? Pero después de la historia vivida los últimos veinte años, ¿quién cede? ¿Cómo pensar y crear nuevas democracias potentes activas en valores superadoras de la mera forma electoral? ¿Cómo educar para la soberanía ideológica, territorial, política y económica?
Tenemos todos, todas y todes que poner cada uno desde nuestra inteligencia y capacidad la energía para generar creativamente una nueva figura democrática que sea sólida para la soberanía de los pueblos.

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