Por Adriana Fernández Vecchi.
Hoy despedimos a Taty Almeida con la tristeza que deja su partida, un hueco en el pecho, pero también con la profunda gratitud que inspira una vida entregada a la lucha por la dignidad humana, la memoria, la verdad y la justicia y los DDHH. Supo transformar el dolor de la desaparición de su hijo, en esperanza y la adversidad de momentos politicos, en una fuerza colectiva capaz de iluminar el camino de generaciones enteras.
Su voz fue refugio para quienes buscaban respuestas, pero también fue un llamado permanente a no resignarse frente a la injusticia. Nos enseñó que la memoria es un acto de amor y de resistencia, y que la lucha por los derechos humanos es una responsabilidad que trasciende a cada persona y se proyecta hacia el futuro.
Dicen que Fabiana (su hija) le susurró al partir: “Alejandro te está esperando”. Y queremos creer que ese abrazo largamente esperado finalmente se ha concretado. A nosotros nos queda su legado. Nos queda su ejemplo, su ternura, su valentía y aquella convicción que nos repetías una y otra vez frente al desánimo: ,”La lucha que se pierde es la que se abandona”
Que su lucha se enraice en la historia y siga habitando en cada acto de memoria, cada búsqueda de justicia y cada gesto de solidaridad.
No la despedimos desde el olvido, sino desde el compromiso de continuar el camino que ayudó a abrir.
HLVS