El peligro de una Democracia tecno jaqueada

Por Marcelo E Albornoz

“En democracia, los pobres son reyes porque son mayoría,
y porque la voluntad de la mayoría tiene fuerza de ley” : Aristóteles

Como docentes e interesados en la ciencia política, debemos recordar que estamos transitando el 50° aniversario del golpe de 1976 .El mismo tuvo un carácter cívico-militar y su impacto fue estructural para la democracia argentina. Tengamos presente también que la ruptura del orden legal no fue aislada, sino que inauguró una nefasta inestabilidad que tuvo su origen en 1930, y a partir de ello , se alternaron gobiernos de facto y de jure.
Del mismo modo, tengamos presente que el golpe respondió a la Doctrina de Seguridad Nacional impulsada por EE.UU. en el marco de la guerra fría. Situación que generó una subordinación política a una lógica de “guerra total contra el enemigo interno” , disidentes del régimen , militantes sociales , gremiales y políticos , en definitiva todo aquel que osare cuestionar el statu quo autoritario.Aquel esquema , facilitó y permitió instaurar un modelo económico neoliberal de acumulación y concentración de la riqueza mediante el Terrorismo de Estado. Pesadilla que concluyó luego del retorno democrático con su ejemplar juicio a las Juntas militares , situación que enriqueció y legó a la Democracia incipiente un activo fundamental a partir del Nunca Más .
Desde éste breve y somero contexto es que analizamos los nuevos peligros que ciernen a la Democracia a partir del inescrupuloso y descontrolado crecimiento de las nuevas tecnologías , situación que puede devenir en una tecnocracia.
Continuando con los análisis filosóficos sobre el poder político , sus orígenes y legitimidad , a grandes rasgos, podríamos sostener que en los enfoques tradicionales , la base de sustentación doctrinaria del poder ,estaba constituida por un conglomerado ideológico . En cambio , en las teorías críticas , por el contrario, el sistema económico es su principal sustento, por lo tanto la super estructura ideológica tiene la obligación de garantizar su primacía. En ambos enfoques ya sea tanto el político ideológico , como el económico estructural los fines son similares ya que los dos procuran establecer prioridades con una razón superior como lo es la razón de Estado , jerarquía que también puede considerarse como el bienestar general y/o el bien común.
En la actualidad , éstas concepciones filosóficas y políticas que históricamente configuraban el poder de gobierno , hoy están seriamente influenciadas , vulneradas y hasta amenazadas por las nuevas tecnologías y las redes sociales , la nueva arena de un nuevo coliseo de disputa social , cultural y electoral.
Todo aquello lo sostenemos, porque el siglo XXI, con su globalización inhumana se ha caracterizado por haberse constituido como un nuevo “desorden mundial”, absolutamente funcional a los poderes fácticos . En éste sentido ,considero apropiado resaltar la siguiente frase:“ Hoy día , ésta sombra es más grande que nunca. Las empresas transnacionales son el espíritu rector de la aldea global en que convierten al planeta” 1 La cita precedente es más que elocuente porque al factor económico y financiero se suman la nuevas tecnologías de información ,disciplinamiento y control social . En éste sentido , la era tecnocrática y posthumana que estamos atravesando ,construyen un nuevo sentido común a partir del asfixiante monitoreo algoritmico que condiciona fuertemente nuestra subjetividad, por lo tanto nos pone seriamente en jaque y con ello a la soberanía popular de la Democracia con su consecuente razón de ser.
A pesar de nuestra grave percepción sobre la primacía econonomía tecnocrática , nuestra postura no es la de censura y prohibición , muy por el contrario .Sostenemos el enorme desafío político para regularlas y evitar así una degradación institucional .Lo planteamos vehementemente porque estamos convencidos que la soberana dignidad humana nos lo plantea.
Para concluir , Democracias autónomas o Tecnocracias heterónomas , esa es la cuestión , parafraseando al gran jurista austriaco Hans Kelsen , podríamos considerar autocráticas a las formas de gobierno en donde quienes elaboran las normas y leyes generales son personas y agentes distintos de aquellos a los que están dirigidas , o sea, una suerte de despotismo, supuestamente ilustrado por las nuevas tecnologías e inteligencias artificiales .
Por todo ello es que se torna impostergable defender la inalienable dignidad de todas las personas y ciudadanos, todos ellos titulares de la soberanía política quienes con su loable y comprometida tarea construyen o procuran construir una sociedad cada vez más democrática y justa .

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