Buenos Aires, 16 de Enero de 2026
A diez años de la detención de Milagro Sala, resulta ineludible volver a interrogar el sentido profundo de la categoría “presxs políticxs” en la Argentina contemporánea. No se trata de una consigna retórica ni de una disputa semántica menor, sino de una discusión sustantiva sobre el Estado de derecho, la independencia judicial y el uso del aparato penal como herramienta de disciplinamiento político y cepo a la voz del pueblo.
La privación de la libertad de Milagro Sala inauguró una etapa en la que el encarcelamiento preventivo, la judicialización selectiva y la estigmatización mediática comenzaron a operar como mecanismos sistemáticos de exclusión política. A partir de entonces, se consolidó un patrón que excede los casos individuales y revela una lógica estructural: la persecución penal dirigida contra determinados sujetos y colectivos en función de su posicionamiento político, social o territorial.
En este marco, la situación de Cristina Fernández de Kirchner –sometida a procesos judiciales de dudosa imparcialidad y equidad jurídica y política–, así como la de Julio De Vido –privado de su libertad durante años sin condena firme– no pueden analizarse de manera aislada. Del mismo modo, el encarcelamiento de Facundo Jones Huala pone en evidencia la persistente criminalización de las luchas de los pueblos originarios y la aplicación diferencial del derecho penal frente a las demandas territoriales mapuches.
A esta lista deben sumarse los denominados “presxs del agua”: defensores y defensoras de los bienes comunes que han sido judicializados por oponerse a proyectos neoextractivistas que vulneran derechos ambientales y comunitarios. Aunque sus nombres no siempre ocupen el centro de la escena pública, sus detenciones responden a la misma matriz represiva: silenciar la protesta y desalentar la organización colectiva.
Recordar los diez años de Milagro Sala presa no es solo un ejercicio de memoria, sino un acto político y ético. Implica reafirmar que, sin justicia independiente, sin garantías procesales plenas y sin respeto por la disidencia, la democracia se torna vacía de contenido y funciona como un mero simulacro. Por todos estos motivos, el Centro de Investigación Académico Latinoamericano (CEDIAL) exige la libertad de Milagro Sala, de Cristina Fernández de Kirchner y de todxs lxs presxs políticxs.
Comisión Directiva.
Centro de Investigación Académico Latinoamericano.
CEDIAL.