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CEDIAL – PSICOLOGÍA | De lo segregativo a la Comunidad.

comunidadPor Maria Victoria Escoz (Lic. En Psicología. Psicoanalista.)

El hombre lobo del hombre, es el punto de partida que nos introduce en la sociedad. Freud afirma en “El malestar de la cultura “el prójimo no le representa únicamente un posible colaborador y objeto sexual, sino también un motivo de tentación para satisfacer en él su agresividad, para explotar su capacidad de trabajo sin retribuirla, para aprovecharlo sexualmente sin su consentimiento, para apoderarse de sus bienes, para humillarlo, para ocasionarle sufrimientos, martirizarlo y matarlo ”.
Es por Eros y Ananké, por amor y necesidad, que el ser humano considera la posibilidad de hacer lazo con el otro. Son éstos afirmará Freud, los pilares de nuestra saciedad. Que ese otro, en principio enemigo se vuelva un semejante a quien amar, o con quien trabajar.
Freud distingue el prójimo del semejante. El semejante es un colaborador con quien resulta útil desde los tiempos primitivos vivir en comunidad. En cambio, el prójimo es el que busca satisfacer su agresión con nosotros, es aquel que nos hace saber que el hombre no es una criatura tierna por naturaleza.
El prójimo es en principio un rival al que es imposible “amarlo como a uno mismo “como plantea la Biblia.
Cuando el otro pierde la dimensión del semejante aparece allí el prójimo, perdiéndose el sujeto en la oposición imaginaria. La lógica imaginaria es la de “dos para un lugar, uno debe morir”, es la de la reducción del espacio subjetivo.
Es lo que plantea Lacan en: “La agresividad en psicoanálisis”. La hipótesis de una agresividad estructural del yo humano dada por la tensión entre la atracción a su propia imagen especular, que a la vez le es ajena. Lacan explica esta tensión por lo que ha llamado la estructura paranoica del yo.
Por otra parte podemos analizar el fenómeno de la segregación, como un síntoma. Lacan afirma que “no hay vínculo susceptible de establecerse entre dos seres de esta especie, que no pase por la vía del síntoma”. Y los lazos sociales no están por fuera de esta lógica. No hay “relación sexual “tampoco en este terreno. Lo que quiere decir que no hay complementariedad, ni existe la armonía en los lazos sociales. Siempre hay un orden de tensión.
¿Ahora bien qué se pone en juego en la segregación? Lo que aparece es la estigmatización de determinados grupos, a los que se señala como “peligrosos “para el orden existente. Es decir se vuelven depositarios de los aspectos “no deseados” por el conjunto de la sociedad. Son adjetivados, clasificados, vigilados y castigados. En el “todo social” se aísla una parte “viciada “, y se la segrega. En un intento, siempre fallido, de mantener “el todo“ puro, homogéneo, sin diferencias.
El otro de la segregación es depositario de los aspectos rechazados de sí mismo. Aquello que uno segrega del otro, es un elemento rechazado en uno mismo, del que no se tiene consciencia. Es decir que por mecanismo proyectivo se ve en el otro los aspectos rechazados y desconocidos en uno mismo.
Así las sociedades establecen lazos sintomáticos con el otro. El otro “judío “, “negro “, “musulmán “, que se intenta sustraer en un intento fallido de constituir un todo sin diferencias.
Zizek explica en relación a los judíos que : “ Los Judíos son así elevados al (rango de) objeto a (…)No son nuestro objeto de deseo en el sentido de aquello que nosotros deseamos, sino como el obstáculo metafísico a la plena auto-presencia o goce pleno, el cual debe ser eliminado para que advenga del goce pleno y que –dado que este goce no barrado es estructuralmente imposible– retorna cada vez con más fuerza –como una amenaza espectral– cuanto más se aniquila a los judíos “
En la actualidad explica Zizek: “En un extremo, los Musulmanes continúan funcionando como el Otro constitutivo de Europa”
El prójimo es el otro del racismo, radicalmente distinto, por lo tanto no distinto sino opuesto. Esta disputa de espacio tiene como consecuencia la reducción del espacio del ser hablante. En tanto un semejante es otro con el que se pone en juego lo común y lo distinto, implica disponer de la paridad. Un semejante pone en juego la diferencia, no es excluyente, no es segregativo.
Para que haya semejante tenemos que contar con constitución de “lo uno“ y lo otro “La imposibilidad de contar con esto nos deja en un “encierro especular “. Del cual podemos salir cuando disponemos de un punto de exterioridad. Si contamos con ese punto de exterioridad, si contamos con la contingencia saldremos del enfrente perpetuo. Y podremos contar en cada momento con la posibilidad de un “encuentro desencuentro “con el otro
Expósito plantea en “Comunitas “el concepto de “comunidad: “No es lo propio, sino lo impropio, lo que caracteriza lo común. Una desapropiación que inviste y descentra al sujeto propietario y lo fuerza a salir de sí mismo.”. Salir de sí mismo. Contar con lo uno y lo otro.
Desapropiarse de lo propio “parece afectar el corazón de la propiedad privada. Privarse diría yo de hacer consistir un “algo “en lo propio, soltar y soltarse para ir hacia “lo común “.
En la comunidad plantea Expósito “los sujetos no hallan un principio de identificación. No encuentran sino ese vacío, esa distancia, ese extrañamiento que los hace ausentes de sí mismos “Juntos en torno de un vacío, entonces. No juntos en “masa “. No superpuestos, ni identificados a “algo “, no haciéndose uno. Sino juntos-separados simultáneamente. Comunidad no es borrado de las diferencias, ni ilusión de “armonía “. Es con las diferencias que se hace comunidad, que se hace con el otro. No se trata de “igualarnos “para evitar el conflicto. Tampoco de que las diferencias se hagan confrontación especular.
Otra mirada sobre este tema es la de Levinas y su concepto de “rostredad “. Captamos la “otredad “vía el rostro. El rostro es ajeno a la percepción y no se reduce a eso, Hay en el rostro humano pobreza. Enmascaramos esa pobreza con los adornos. El rostro habla, es la manera de romper la totalidad. El rostro nos permite la proximidad al otro. Es “el rostro es lo que nos prohíbe matar9 explica Levinas.
“La mejor manera de encontrar al rostro es la de ni siquiera darse cuenta del color de sus ojos […] La piel del rostro es la que está más desprotegida, más desnuda […] Hay en el rostro una pobreza esencial. Prueba de ello es que intentamos enmascarar esa pobreza dándonos poses, conteniéndonos […] Al mismo tiempo, el rostro es lo que nos prohíbe matar9”
El rostro es lo que nos impide matar. El lazo es lo que hace comunidad. El rostro es lo que introduce la otredad, lo que hace del prójimo un semejante. Con lo común y con lo diferente.

Bibliografía.

– Freud, Sigmund. El malestar en la Cultura. Ballesteros.
– Lacan, Jaques. Escritos 1 La agresividad en el psicoanálisis. Siglo XXI editores.
– Abeles, Adriana. Conversaciones con la Comunidad.
– Expósito. Roberto. Comunitas. Amorrortu
– Levinas. Emmanuel (1991). Ética e infinito. A. Machado Libro
– Žižek, Slavoj. El objeto a en los lazos sociales.
– Foucault, Michel Vigilar y Castigar. Siglo XXI editores.

Un comentario en “CEDIAL – PSICOLOGÍA | De lo segregativo a la Comunidad.

  1. Muy interesante artículo !!! Me hizo pensar también a la oposición freudiana frente al concepto de “Instinto Gregario”. No hay tal instinto para Freud en los orígenes. Y el otro aparece en esos momentos iniciales como “Rival o enemigo”. Freud también plantea que el odio es anterior al amor, es más originario. El amor, el miramiento con respecto al otro, aparecen en un segundo tiempo. La pulsión social es secundaria dice Freud y aparece como formación reactiva a un sentimiento primariamente hostil con respecto al otro como portador de la diferencia.
    Me encantó este texto de Vicky Escoz. Me inspiró. Gracias por escribirlo!!!

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