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CEDIAL – La democracia en peligro (V) | DEMOCRACIA, REPÚBLICA Y RESPETO POR LA PERSONA

Tortura_carcelPor Dr. Alberto Carli (*)

Una de las condiciones que caracterizan a una democracia es la prohibición de torturar, es decir no provocar un dolor (físico o psíquico, agregamos) a otro. Un delincuente es alguien que ha trasgredido ciertas normas o leyes que la sociedad tiene incorporadas de manera tradicional o escrita y ésta establecida luego de la adecuada reflexión acerca del bien común. Pero la sanción a que se hace acreedor tiene prohibido, en nuestras sociedades de la modernidad, estatalizadas, la aplicación de un tormento.
No obstante estas cortas consideraciones los ciudadanos argentinos nos hemos visto, algunos sorprendidos y otros particularmente satisfechos, por el espectáculo morboso de la detención de ex funcionarios a los que se los mostró en el momento de iniciarles las acciones judiciales que pareciera corresponderles. No estoy en el campo del Derecho por lo que mi mirada ha de estar sólo fundamentada en lo que mi condición de hombre de la Cultura conlleva.
Observar a un diputado o un ex vicepresidente esposados, en el último caso además descalzo como mostración de la velocidad con que el procedimiento ha sido llevado a cabo. Rodeados de decenas de fuerzas de seguridad pertrechadas como para cumplir su tarea con delincuentes de alta peligrosidad, con un despliegue informativo propio de una circunstancia en la cual se juega el destino del país nos parece, como poco, exagerado. Una sobreactuación.

El Gobierno y sus medios de comunicación afines mostraron un show inédito en el derecho y el periodismo argentino.
El Gobierno y sus medios de comunicación afines mostraron un show inédito en el derecho y el periodismo argentino.

La pregunta que sigue: ¿por qué la sobre-actuación?. Seguramente cuando la Revolución Francesa mandaba a guillotinar a los partidarios de la monarquía tuvo estos tipos de excesos. Todos destinados a enviar un mensaje tanto a los partidarios como a los enemigos acerca de la determinación de los revolucionarios en llevar adelante sus objetivos. Pero estamos recordando una revolución destinada a cambiar el destino de la civilización occidental. Más allá de que, cuando se desarrollaba, hubiera individuos pescando en el Sena y ajenos al paso de la historia y al prólogo del Terror que siguió a la primavera revolucionaria
Un tema a considerar sería, entonces, si quienes pensamos que es una sobre-actuación no somos ajenos al paso de la historia y nos estamos perdiendo algo en nuestro pequeño y frágil destino. Tal vez los vientos de la historia no han golpeado con fuerza en nuestros rostros. Tal vez sólo percibimos la brisa del temor que, sin justificación ontológica, invade nuestras vidas. También prólogo del miedo, del que nuestra condición argentina sí puede dar cuenta experiencial.
Banner_CEDIAL_democraciaenPeligroPero, como quiera que sea, esto nos parece que no justifica violar las condiciones más elementales de la condición de sociedad estatalizada, sujeta a códigos escritos o no, acerca de lo que la exhibición de los reos acarrea. Violar las más elementales reglas de nuestra vida social no está entre los castigos o correctivos destinados a los delincuentes. A los delincuentes a los que la sociedad debe corregir se les debe garantizar el debido respeto y el desarrollo del debido proceso. Esta forma de actuar, con impudicia, muestra la voluntad del linchamiento y la más decidida y cruel violación de la intimidad personal.
Mostrar a quienes, en este momento judicial, sólo están convocados a dar cuenta de sus actos y, defensa mediante, tratar de demostrar la ausencia de culpa en los mismos, no es afirmar los valores de la república. El manejo de la cosa pública (república) exige a sus responsables el respeto por las costumbres y leyes que hacen a ese manejo. No respetarlos supone actuar como bárbaros, entendiendo por tales a aquellos que no hablan nuestra lengua, una lengua que sostiene una forma de pensamiento que, forjado por historias comunes nos han transformado en un país, en una nación orgullosa de su respeto por los derechos humanos, entre los cuales está la prohibición de la tortura. Tortura psíquica que se ha aplicado a hombres que, por el momento y como marca la ley que debemos respetar, son inocentes.

(*) El Dr. Alberto Carli es Médico- Dr. En Medicina- Magister Scientiae- Prof. Consulto Adjunto (Fac. de Medicina UBA)- Ex Prof. Asociado (Depto. De Ciencias Sociales- Univ. Nacional de Luján)
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