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CEDIAL – Actualidad | SANTIAGO MALDONADO Y LA ANTIDIALÉCTICA

Santiago Maldonado desapareció a manos de la Gendarmería.
Santiago Maldonado desapareció a manos de la Gendarmería.
Por el Dr. Alberto Carli

Cuando yo era chico en mi barrio había algunos apotegmas que marcaron mi vida. “Al caído no se le pega”, “¿Por qué no te metés con alguien de tu tamaño?” eran algunos de los que me acuerdo pero, como todo lo que nos marca en la infancia, han dejado una señal ética en lo que ha sido mi vida.
Los mapuches protestaban en Neuquén y fueron duramente reprimidos por la Gendarmería Nacional. El motivo de la protesta absolutamente razonable: se mantiene detenido a uno de sus líderes más allá de la acordada de la Suprema Corte. En esa represión fue detenido-desaparecido Santiago Maldonado más allá de lo que diga la ministra del área, Licenciada Bullrich.
En la vida social juega siempre aquello que Hegel desarrolló con maestría: la Dialéctica. Apoyada en la palabra alemana Aufhebung va mucho más allá de lo que la popularización de la Dialéctica asume. No es solamente Tesis-Antítesis y Síntesis no obstante lo cual, a los fines de este artículo, podemos aceptar su uso. No deberemos olvidar que implica devenir, desarrollo de una síntesis superadora. Como se entenderá todas las sociedades tienen en sí mismas contradicciones. El desafío es cómo superarlas.
Evidentemente una de las maneras es negándolas. Si tengo una Tesis puede que me niegue a considerar su Antítesis con la consecuencia esperable de que no haya síntesis superadora. Este parecería ser el camino que ha elegido nuestro actual gobierno. Las contradicciones, aunque existan, no las consideramos. Nos quedamos sólo con uno de sus polos y destruimos al otro.
Lo interesante es que una de las contradicciones que el Estado Nacional tiene es su coexistencia con los pueblos originarios. Este debería ser uno de los temas que ocupe la atención de los hombres y mujeres de Estado. Aquellos que tienen la obligación de “pensar la Nación”. Haber elegido al más débil para castigarlo y reprimirlo nos obliga a recordar que el Estado Nacional tiene otros lugares en los que su soberanía está siendo burlada. Sería deseable que la Gendarmería Nacional recupere, con su natural entusiasmo para repartir golpes, la región del Lago Escondido que ha sido cercado por el señor Lewis, ciudadano británico que no ha dado demasiadas señales de respetar la soberanía nacional.
Y aquí volvemos a mi recuerdo de la infancia. No es ético elegir al rival más débil para mostrar nuestra fortaleza. Cuando la “valiente muchachada de la Armada”, a muchos de los cuales los miembros de este gobierno reivindican, maltrataba a sus detenidos-desaparecidos es entendible que, cuando frente a ellos se plantaran soldados armados y dispuestos a dar pelea, se rindieran sin disparar un tiro.
Nuestros valientes gobernantes han elegido como camino para resolver las contradicciones, negar a uno de los polos. Es lógico, no son hombres ni mujeres de Estado, son sus gerenciadores, están detrás de resultados para lo cual no dudan en golpear al caído, en buscar un rival más pequeño.
Así he llegado a la conclusión de que ni el Presidente ni los miembros de su gabinete son de mi barrio.

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